Atrás en mayo de 1989, después que Tom Valentine se cambió a St Paul, Minnesota, fue que escuchó en la radio del automóvil una corta noticia que lo hizo saltar del asiento de su automóvil. El anuncio fue patrocinado por Familias Jóvenes, el servicio de extensión de la Universidad de Minnesota,:
"Aunque los microondas calientan la comida rápidamente, no es recomendada para calentar las mamaderas de un bebé", dijo el anuncio. La mamadera puede parecer tibia al tacto, pero el líquido interior puede estar sumamente caliente y podría quemar la boca y la garganta del bebé. También, el aumento de vapor en un recipiente cerrado como es la mamadera de un bebé podría causar que explotara. "Calentando la mamadera en un microonda puede causar cambios ligeros en la leche. En las fórmulas infantiles, puede haber una pérdida de algunas vitaminas. Expresamente, en la leche materna, algunas propiedades proteccionista pueden destruirse." El informe siguió. "Calentando una mamadera sosteniéndola bajo el agua corriente tibia o poniéndola en un tiesto de agua caliente, luego medir la temperatura en su muñeca antes de alimentar al bebé, puede tardar unos minutos más, pero es más seguro."
Valentine se preguntó: Si una institución establecida como la Universidad de Minnesota puede advertir sobre la pérdida de calidades de particulares nutrientes en la formula o en la leche materna puesta en un horno microondas, entonces, alguien debe saber algo sobre los microondas que ellos no están contándole a todos.
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